Lobo Plateado
La llamada transformación del sistema de salud acaba de mostrar su verdadero rostro en Veracruz. En la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, en Xalapa, el personal tuvo que pedir ayuda a los familiares de los pacientes para comprar materiales indispensables porque simplemente no hay suficiente abasto.
Y no estamos hablando de lujos ni de equipos sofisticados. Faltan sondas, mascarillas, filtros, nebulizadores, glucómetros, electrodos, catéteres, gasas, guantes, compresas y batas desechables, entre otros materiales indispensables para atender a personas que se encuentran en condiciones críticas.
Esto ya no es austeridad. Es abandono.
Mientras desde Palacio de Gobierno se presume que Veracruz vive una transformación y desde la Federación se insiste en las bondades del nuevo modelo de salud, médicos y enfermeras tienen que voltear hacia las familias y prácticamente decirles: si quieren que podamos atender adecuadamente a su paciente, ayúdennos a conseguir lo que falta.
¿Dónde está entonces el sistema de salud que prometieron?
Rocío Nahle puede hablar de obras, inversiones y transformación todo lo que quiera, pero la realidad está dentro de los hospitales. Y cuando una familia que ya enfrenta la angustia de tener a un ser querido en terapia intensiva además debe salir a buscar insumos médicos, el discurso oficial se convierte en una burla.
Lo más grave es que las carencias llevan meses y el propio personal hospitalario ha advertido que la situación llegó a niveles críticos.
La 4T prometió un sistema de salud de primer mundo.
En Veracruz ni siquiera pueden garantizar gasas, guantes y sondas para terapia intensiva.
Esa es la transformación que ningún discurso puede esconder.

